
Interesante artículo el que ha publicado
El Confidencial este fin de semana sobre la experiencia traumática de buscar trabajo en el extranjero:
"A fondo: fracaso y éxito en el extranjero".
El problema es que aun se confunde la emigración económica actual con lo de "me voy a Londres a ser joven y moderno". Los cachorros de nuestra clase pija han tenido por costumbre lo de pasar cortas temporadas fuera del país para aprender idiomas o ampliar estudios. Normalmente, a gastos pagados y con el jamón envasado al vació en la maleta.
En mi caso actual, como en de la mayoría de trabajadores que llevo conociendo desde el año 2000 en que inicié este viaje sin retorno, solo he visto cocineros, camareros y limpiadores dando el callo. A veces, más culpa de nuestros propios complejos y poca constancia que de las posibilidades laborales que nos ofrecen. Nada parecido al panfleto propagandístico de "Españoles por el Mundo", otra forma de distorsionar nuestra realidad producto del pelotazo turístico-inmobiliario o de la corrupción política-endogámica de universidades e instituciones subvencionadas. Curiosa selección la de RTVE.
Luego salimos del pueblo y upss!!, resulta que nos toca trabajar, tener un horario para dormir y comer, administrarnos el dinero y las vacaciones en febrero. Bienvenidos al mundo real. A cambio tendremos un Estado que no nos abandonará cuando peor lo estemos pasando y podremos ganarnos las cosas con el esfuerzo de nuestro trabajo. Entiendo que este plan a muchos no les seduzca. Mejor entrar en Gran Hermano, ir a tocar la cacerola al parque o hacerse del PP/PSOE.