jueves, 6 de junio de 2013

Once días

Han sido once días de locura desde que dejamos nuestra casa. De momento, seguimos costeándonos el alojamiento y los gastos en general. Nos está costando más de lo que creíamos encontrar una habitación en condiciones, y sin dirección fija no es posible tener trabajo. Ni con el dinero por delante adelantamos los trámites del alojamiento y los depósitos y garantías se disparan cuando nos ven llegar en nuestra circunstancias. Nuestra cuenta bancaria aquí ha sido cancelada por falta de actividad y nuestro poco dinero, transferido a un fondo del gobierno al que debemos ahora reclamar la devolución. Para colmo, al hacer el ingreso del billete de 500 Euros que con tanto cariño transportábamos, nos lo rechazan porque no tiene validez en Reino Unido y ahora nos lo hemos de comer hasta la vuelta. Finalmente, Carrefour Francia nos ha soplado por la cara 130 Euros por poner gasolina y pagar con una tarjeta extranjera, y recibo pagos duplicados de algunas facturas. Pero nada de todo esto ha podido con nuestro ánimo y nuestras ganas de afrontar los cambios. Aquí el trabajo sigue sin faltar y a simple vista la economía no parece haber sufrido la devastación que hemos padecido en España. De todo esto se sale con paciencia siempre que no falten los recursos. De la miseria del paro no hay posibilidad de escapar si no es poniendo tierra de por medio.

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